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Silvia redescubrió el mundo del té y ahora crea su propia marca

Una vivencia con TUS FRUTOS en Misiones, Argentina

¿Qué cosa es tan poderosa que sea capaz de poner en común los desafíos y anhelos de una familia campesina en el oeste mexicano, cercana al Pacífico y otra familia de agricultores en Misiones, en el Norte Grande Argentino, que no sean sus necesidades y carencias? ¿Cómo juntar en un gran proyecto, sin que sea el azar, a dos familias separadas por miles de kilómetros y costumbres?

Se llama TUS FRUTOS y aunque parece sólo un nombre, es más que una marca o una insignia. La iniciativa se apoya en herramientas como la innovación y la tecnología, pero su esencia brota de hombres y mujeres del campo, dispuestos a tender lazos que despiertan el deseo por hacer las cosas de siempre, pero de manera diferente.

El proyecto que inspiró en 2016 al arquitecto argentino Juan Giaccardi y a un equipo motivado para lograr una agricultura sustentable hecha por hombres y mujeres conscientes de quienes son y de sus fortalezas, rinde sus primeros frutos.

Producción orgánica a precios justos

Gracias a un programa de formación ontológico, los pequeños y medianos productores del campo vinculados a la Red redescubren el tesoro de su potencial, lo que les permite organizarse, conocer nuevas herramientas y metodologías para trabajar y colocar su producción en nuevos mercados, en condiciones de precios justos.

El objetivo de TUS FRUTOS es integrar en una sola plataforma una gran red de agricultores dispuestos y capacitados para producir de manera sustentable con cultivos orgánicos, a la vez que obtienen precios justos para sus cosechas y derivados, sin trabas ni intermediarios.

Silvia Tatarinoff y Noé Flores, dos casos de éxito emblemáticos en Argentina y México, son solo dos productores distantes, dedicados a cultivos diferentes, pero unidos en la misma red. La meta soñada es alcanzar a buena parte de las 38 millones de familias agrícolas en Latinoamérica, que de otra manera, sin redes y sin apoyo, se verían tentados a abandonar la tierra que también es su vida.

Chacra de Ernesto

Hace ya cuatro años que Ernesto falleció, por lo que Silvia, su viuda, era una más entre los cientos -quizás miles de productores de nuestros países- que abandonan su terruño para “buscar otro horizonte”, dejando también sola y huérfana a la tierra en la que crecieron.

El giro o la llamada oportuna para apuntalar ese deseo recóndito por no renunciar a lo que se es, vino desde el acompañamiento del “Proyecto”, como suelen llamar a la iniciativa de la Red los productores que participan en TUS FRUTOS. Primero el contacto con Juan Giaccardi y su equipo; después el aprendizaje y la inmersión en cosas nuevas, nunca antes pensadas.

Silvia ahora trabaja con su sobrino Facundo. También colaboran otros sobrinos y algunos vecinos de la comunidad, entusiasmados con el Proyecto.

Desde niña –reconoce- su familia cultivó el té, así que la tradición no le es ajena; forma parte de su esencia y de su vida. Aunque suene a ironía, en su casa siempre se compró el té para el consumo comercializado por las grandes empresas, a pesar de ser ellos quienes lo producían.

En el “cambio de paradigma” Silvia confiesa “haber redescubierto el mundo del té”.  Esta constatación le permite a Juan Giaccardi reafirmar cómo los productores, a partir de redescubrir su esencia y sus potencialidades, pueden hacer cosas nuevas desde su nuevo ser solidario.

Chacra será un agro-destino

Dos años después de este redescubrimiento que les ha llevado hoy a apasionarse por el proyecto “La Chacra de Ernesto”, sienten que ha sido fundamental el apalancamiento a través de la estructura de TUS FRUTOS.

Para Silvia, como líder del Proyecto,  una de las tareas motivantes de su propia marca es probar con nuevos sabores de la bebida milenaria, integrada en la cultura argentina junto con la yerba mate (también cultivada en “La Chacra”).

Madre e hijo elevan la mirada ilusionados. Piensan en “La Chacra de Ernesto” como un destino donde desarrollar la agro-terapia, el eco-turismo, aprovechando la cercanía a regiones como Iguazú y sus famosas cataratas; en la frontera argentina con Paraguay y Brasil; o crecer con otros productores sumados al proyecto. De hecho, están en la “Ruta del té” y el “Club del té”.

Mientras Silvia habla con Ilusión de su querida “chacra” reconquistada; Facundo se muestra como el experto en tantos tipos y sabores de infusiones por probar, gracias al clima subtropical de Misiones. En su caso, varios sommeliers lo certifican.

Con el mismo entusiasmo describe el “te negro”, obtenido de la fermentación; el “té verde”, tal y como lo ofrece la planta; el “té blanco”, a partir de brotes tiernos o “te matcha”, su producto insignia obtenido al procesar las hojas más grandes. Son diferentes derivados de la misma planta Camellia Sinensis.

Además de las infusiones, está el uso gastronómico del té y las mezclas (blends), incluidas las preparaciones para acompañar dietas. Y este mundo por descubrir que apasiona a Silvia, es un universo con aportes de la India, China, Europa o América. Cada una de las 24 hectáreas de “La Chacra de Ernesto” es un muestrario de esta cultura. 

Su trabajo que incluye recolección, secado, oxidación, comienza a ser conocido, desde que Silvia mostró su té en ferias locales y recibió las primeras solicitudes de hoteles y restaurantes, antes de llegar a México para dar a conocer el producto orgánico tan apetecido en el mercado. Parte del trabajo ha sido redescubrirse como productores orgánicos para mercados exigentes, dispuestos a pagar por su calidad.

Silvia, Facundo y el equipo de TUS FRUTOS están en el proceso de construir la marca, pero ya el logro fundamental está dado: Redescubrir el tesoro escondido con el que ella y su familia convivieron durante década, “sin conocer el verdadero potencial oculto del té”.

Juan Giaccardi, fundador de TUS FRUTOS, lo explica: “No queremos hacer que la gente tenga dinero; queremos que la gente tenga riqueza”.

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